Un paseo por la Sierra de Hornachuelos

La primavera está a punto de explotar. Aquí una orquídea gigante, un narciso silvestre y un lirio. He visto muchos más seres efímeros que me han parecido dignos de un recuerdo, pero desde que he abandonado las redes sociales se me olvida hacer fotos a todo lo que querría dar un instante de notoriedad. Se queda sin retratar el incierto gurumelo que he encontrado, y eso que es la primera vez que creo haber identificado uno. Al verlo me ha hecho imaginar qué otras cosas tenía en lo cocina para prepararlo, y antes de que el deseo de comérmelo despegara del todo, lo tiré desconfiadamente. Ese gurumelo ya solo podrá existir más allá de su inminente putrefacción en mi memoria, donde será a la vez recuerdo de una seta en el pasto, junto a un camino, y recuerdo de un apetito no satisfecho: la primera vez que encontré un gurumelo y no lo comí por prudencia.

Borges tiene un poema sobre el acto de rescatar del olvido a una rosa particular ya largamente olvidada. Lo dejo aquí.

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